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jueves, 24 de junio de 2010

Belleza Modesta


Eres preciosa, un capricho de la naturaleza, un poema de la estructuración de partículas... Sólo que aún nadie te lo ha demostrado. Nadie ha tenido un momento de claridad, para pararse a observarte, a contemplar el tenue brillo de tu modesta belleza y cálida personalidad. Nadie te ha acariciado con la mirada, dejando a un lado los cantos de las sirenas, vástagos de los cánones sociales, que se excitan y crecen cuando alguien engorda su ego. Aún así, te mantienes erguida, creciendo entre la inmundicia, una Edelweiss urbanita, rodeada de estiércol emocional.

Oda a la tímida chica ‘corriente’.

R.Elmaldito Dijo, el 29-05-10

Los cambios en las personas


A veces, cuando una persona toca fondo en algún aspecto de su vida, decide que es hora de cambiar. Los más osados consiguen comenzar a cambiar esos hábitos que consideran negativos, actuando de forma distinta, o haciendo cosas inusuales para ellos. Cuanto más repiten estas operaciones, más sencillas y mecánicas se vuelven, hasta el punto de parecer automatizadas, llegando a creer que forman ya parte de ellos. Pero basta con que por un día se deje de actuar de ese modo para volver a las viejas costumbres, a como eran antes de empezar ese intento de cambio. Quizás el poder que tenemos sobre nosotros mismos o sobre nuestras vidas no es tanto como creemos, y en el fondo, sólo somos un conjunto de números, un código que denota nuestro comportamiento, el resultado de una ecuación, cuyas variables desconocemos y que forman parte de nuestro entorno, y que no podemos cambiar a nuestro antojo. En ese caso, si una persona quisiera cambiar algo de sí misma, sólo pondría sentarse a esperar a que sus circunstancias y vivencias tallen en su piel sus nuevas características, o actuar intentando hacerse creer que es diferente.

Sin embargo, tú nunca has creído en esas tonterías de lo predefinido e inmutable, y sabes que tienes el poder para cambiar… ¿no es cierto?

R.Elmaldito Dijo, el 10-06-08

El Alcohol


En mi anterior actualización hablaba entre otras cosas, de lo que somos, o de los demás creen que somos, y hoy os voy a hablar de un elemento que para mí está muy relacionado con este tema: El Alcohol.
Conocido por todos, y siempre tema de controversia, pero no voy a hablar de ninguna de los temas típicos sino de un pensamiento más personal acerca de este.
El alcohol desde el inicio de los tiempos siempre ha estado presente en las festividades, celebraciones y momentos de diversión (aunque en muchas ocasiones también en momentos de tristeza). E Incluso hoy en día, socialmente es difícil imaginar una fiesta o salir de noche, sin relacionarlo con el alcohol, y yo personalmente soy una de esas muchas personas que lo consumen. Pero si bien la mayoría de las personas resumiría su consumo diciendo que “se lo pasan bien” yo diría que mi caso es ligeramente diferente. Hasta los 18 años nunca había bebido alcohol de forma considerable, si bien había probado el sabor de las bebidas de mis amigos por curiosidad culinaria, y de hecho la ingesta de alcohol me parecía algo estúpido y carente de sentido. De forma totalmente sana y sobria me lo pasaba bien siempre que salía. Pero un día no recuerdo muy bien a cuento de que, decidí beber. Creo recordar que harto de mi infinita timidez decidí probar suerte, para ver si de ese modo me abría un poco, y debió tener resultados satisfactorios por que se ha convertido en una costumbre de los sábados, hasta día de hoy. Pero lo que realmente me gusta del alcohol, es su capacidad para quitar la cáscara a las personas, y mostrárnoslas tal y como son. Se puede conocer mucho a una persona viéndola borracha, ya que el alcohol, como es sabido desinhibe a las personas, es decir, elimina en cierto modo parte del control que tienen sobre sus acciones, y simplemente hacen lo que realmente quieren en cada momento, sin importar el impacto que pueda tener en su entorno, ni en la “sociedad”. Muchas personas lo usan para justificación para sus acciones, pero en lo que me ha enseñado la experiencia, una persona cuando esta borracha no realiza acciones ajenas totalmente a su persona y completamente aleatorias, sino todo lo contrario, hace lo que realmente rondaba por su subconsciente, y que generalmente representa sus deseos ocultos. Por lo tanto, cuando te relacionas con una persona ebria estas relacionándote con su “Yo” más puro, lo que realmente es, o lo que realmente le gustaría ser, lo que muchos llamarían su esencia, o su espíritu. Como curiosidad paradójica está el hecho de la palabra alcohol procede del árabe al-kukhūl الكحول = "el espíritu", y que las bebidas alcohólicas se les denomine también “bebidas espirituosas”. En mi caso personal, cuando bebo, también me sirve para conocerme mejor a mi mismo, y cuando he realizado alguna cosa “inesperada” ha sido porque ya la había pensado previamente estando sereno, pero que quizás no me había atrevido a hacer.

La parte triste de todo esto, es que en ocasiones conoces a personas en estado de embriaguez, con las que conectas o que te resultan realmente atractivas (en cuanto a personalidad), y cuando hablas con ellas estando sobrias, pierden todo su encanto y su interés. Supongo que eso es en lo que la sociedad convierte a las personas…

R.Elmaldito Dijo, el 09-05-08

Mis Rastas


Y en muchas de esas noches de insomnio de las citadas en la anterior actualización, entre las diversas ideas, surge el tema de cortarse las rastas. Es curioso como algo tan simple como un peinado, una forma de ordenación de tu cabello, puede ser tan influyente en la vida de una persona. Nunca he sido una persona que llame especialmente la atención, ni por su físico ni por su personalidad, y con el nacimiento de mis rastas, mi vida cambió en gran medida. Cuando me las hice no era muy común ver a gente con ellas, y eso provocaba que al caminar por la calle todos los transeúntes te miraran con curiosidad, asco o admiración, pero no con indiferencia. Poco a poco fueron formando parte de mi vida, hasta convertirse en mi icono personal. La gente ya no te recuerda por tu personalidad, si no por que tienes rastas, pasas de ser “Manu” a ser “Manu el de rastas”, y tu imagen provoca una idea prefijada en la gente. Pero a pesar de que en principio esto pueda parecer negativo, el hecho de que la gente empiece a fijarse 1 poco en ti, y que incluso empieces a ver que alguna persona se siente atraída por ti, te da cierta auto confianza (aunque mínima), y te hace sentir diferente a los demás. Y en el fondo, a todos nos gusta pensar que somos diferentes…
Entonces cuando reflexionas acerca de la idea de cortártelas comienzan a surgir las dudas. ¿Volveré a pasar totalmente desapercibido? ¿Las pocas personas que esporádicamente se sienten atraídas por mi dejarán de sentirlo? ¿La gente dejará de recordarme? ¿Seré solo uno más de la sociedad? Y muchas otras…
La verdad es que resulta muy cómodo mantener las cosas como están, teniendo una imagen y un perfil ya conocido de sobra, pero nunca me han gustado los caminos fáciles.
Ha llegado la hora de cambiar, de renacer cual fénix, de reinventarse…y siempre viene bien recordar que lo que nos hace como somos, está bajo la piel, y que el resto carece de importancia.

Adiós, mis pequeñas, me habéis dado muy buenos momentos :_(

R.Elmaldito Dijo, el 02-05-08