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martes, 6 de julio de 2010

Reintegración


-Mmm, de acuerdo, celda 007.
-Lleva días sin dar problemas. Una vez se toma la medicación, se sienta en el medio de la habitación, y se queda mirando a la nada, sonriendo.
-Bien, bien... Pasemos a la siguiente, celda 008.
-El sujeto de esta, no ha experimentado mejorías aún, de hecho, parece que hubiera empeorado desde que comenzó su estancia aquí. Esta mañana, mostraba síntomas de privación del sueño, y estaba escribiendo lo siguiente en la pared de su celda:

Brilla el astro rey,
Bajo su mirada impasible, los hijos bastardos del falso dios tiñen sus blancas pieles. Acariciando su vacía vanidad, sosteniendo el orbe de sus efímeros valores. Provocándose placer, ajenos a los grandes problemas.
Al otro lado de la faz de Gaia, la única y verdadera madre, sus hermanos buscan sombra, por pura y elemental supervivencia. Los niños allí portan paradojas visuales, en forma de abultados vientres. Son escoltados de forma permanente por insectos, heraldos de la dama mayúscula.
Vástagos del egoísmo, lloráis por causas vanas, mientras la dadora de vida se lamenta en silencio, por la ponzoña que hacemos fluir en sus venas.

-Entonces, habrá que poner más esfuerzo en ayudarle a ‘reintegrarse’.

jueves, 24 de junio de 2010

El misterio de la vida, la muerte y "todo lo demás".


Desde el principio de los tiempos, desde que el hombre se irguió y comenzó a ser consciente de lo que les ocurría a sus congéneres que “dejaban de moverse” durante demasiados días, una pregunta ha atormentado al ser humano “¿existe vida después de la muerte?”.Y la respuesta es simple, “no”. Y es que no hay razón lógica o empírica para creer lo contrario. Pero el ser humano, en su enorme egocentrismo es incapaz de asumir que sólo es una minúscula hormiga en la infinita colonia del tiempo y el espacio. Sólo un pequeño numero decimal, del cual tras su desaparición, generalmente no quedará la más mínima huella.
Y ahí toman lugar las religiones, dispuestas a dar toda clase de explicaciones mitológicas sin base alguna, que ayudarán a tener al ganado controlado, y tranquilo. Meras herramientas de control, muletas para sujetar a los débiles. Supongo que para muchos, la incertidumbre sobre qué les va a pasar, o precisamente el saberlo con certeza, les sería insoportable. Y sinceramente, envidio a estos corderos. Por que cuando un alma escéptica intenta imaginarse como será la ausencia de vida, le invade una sensación de desasosiego, de vacío interior, que resulta insoportable. Tendemos a imaginarlo como el negro absoluto, y la infinidad del tiempo, cuando en realidad sólo habrá ausencia de todo, como cuando tras una gran borrachera nos quedamos dormidos, casi semi-inconscientes, solo que sin despertar con resaca…
Me gusta la explicación que plantea la película Waking Life (muy recomendable), que dice que cuando morimos, antes de que nuestro cerebro deje de funcionar, nos sumimos en un estado de sueño, durante unos segundos. Pero que para nosotros puede durar años, e incluso indefinidamente, debido a la relatividad del tiempo en el mundo de los sueños. Y que ni siquiera sabemos que hemos muerto. Es una explicación bastante aceptable desde el plano de la lógica, pero me sigue pareciendo una visión demasiado romántica.

De todos modos, esto no debería entristecernos, ni hacer que nos sentemos en un rincón a llorar y lamentarnos, al contrario. Debería invitarnos a vivir, a experimentar todo lo posible, exprimir la vida, bebernos su zumo y comernos su cáscara. Salir ahí fuera e intentar pasar el máximo número de segundos sintiéndonos bien, para que así, cuando estemos en nuestro lecho de muerte, esperando nuestro último estertor, temerosos de lo que nos espera, podamos sonreír y pensar que hemos vivido sin motivos para arrepentirnos.

R.Elmaldito Dijo, el 07-08-09

A propósito de Schmidt


En ocasiones, al ver una película sin esperar demasiado de ella, sin pretensiones, esta consigue sorprenderte, y a pesar de su aparente sencillez, consigue emocionarte. Quizás porque es capaz de acariciar tus inquietudes o ideas, dejándote un agridulce sabor de boca, invitándote a la reflexión, golpeando tus entrañas, bajándote a la tierra. Recordándote la importancia de las cosas pequeñas.

“Ya se que somos, como granos de arena en la inmensidad del universo. Y supongo, que a lo máximo que podemos aspirar es a dejar algún tipo de huella. Pero, ¿qué huella he conseguido dejar yo, en que he contribuido a mejorar el mundo?
Relativamente pronto, moriré. Tal vez dentro de 20 años, tal vez mañana, que más da. Cuando ya esté muerto y no quede nadie de los que me conocieron, será como… si nunca hubiera existido. ¿A quien le ha afectado en algo mi vida? A nadie, que se me ocurra, a nadie en absoluto.“

- A propósito de Schmidt.


R.Elmaldito Dijo, el 20-08-08