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martes, 6 de julio de 2010

Reintegración


-Mmm, de acuerdo, celda 007.
-Lleva días sin dar problemas. Una vez se toma la medicación, se sienta en el medio de la habitación, y se queda mirando a la nada, sonriendo.
-Bien, bien... Pasemos a la siguiente, celda 008.
-El sujeto de esta, no ha experimentado mejorías aún, de hecho, parece que hubiera empeorado desde que comenzó su estancia aquí. Esta mañana, mostraba síntomas de privación del sueño, y estaba escribiendo lo siguiente en la pared de su celda:

Brilla el astro rey,
Bajo su mirada impasible, los hijos bastardos del falso dios tiñen sus blancas pieles. Acariciando su vacía vanidad, sosteniendo el orbe de sus efímeros valores. Provocándose placer, ajenos a los grandes problemas.
Al otro lado de la faz de Gaia, la única y verdadera madre, sus hermanos buscan sombra, por pura y elemental supervivencia. Los niños allí portan paradojas visuales, en forma de abultados vientres. Son escoltados de forma permanente por insectos, heraldos de la dama mayúscula.
Vástagos del egoísmo, lloráis por causas vanas, mientras la dadora de vida se lamenta en silencio, por la ponzoña que hacemos fluir en sus venas.

-Entonces, habrá que poner más esfuerzo en ayudarle a ‘reintegrarse’.

jueves, 24 de junio de 2010

Estigmas Malditos


Le mira a los ojos, y se siente invadido por ese cosquilleo tan característico que precede al bienestar, da un paso hacia ella, posa las manos sobre su cintura, y la acerca hacía él lentamente, con delicadeza… RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR.

Se levanta de un salto, con los ojos entornados y la luz apagada, a pesar de la inmensa desorientación acierta a parar el tan irritante sonido. El peso del mundo cae de golpe sobre sus músculos y huesos. Sale de la cama, y va hacia el baño realizando complejos juicios de valor, sobre si quedarse durmiendo 1 hora más o no. Se baja los pantalones, se sienta en la taza, con la luz apagada y los ojos cerrados mientras los cálculos prosiguen frenéticamente. Hoy gana la disciplina.
Comenzando proceso de despertado. Se frota los ojos, enciende la luz, se lava las manos, se inclina sobre el lavabo, deja que las palmas de sus manos se cubran de agua… Se abre el telón.
Se mira fugazmente en el espejo, ‘No está tan mal…’, fuerza una media sonrisa, que se borra en pocos segundos, cuando las nubecillas que pasean ante los globos oculares comienzan a dispersarse tímidamente, y la luz empieza a rascar el atontamiento que cubre la realidad. Los estigmas se hacen visibles, los nuevos traen consigo sendas puñaladas a la autoestima, los viejos aun no se han ido. Le resultaba casi ofensivo, el hecho de que algo así le preocupase a él, el presunto rey del autocontrol y la frialdad.

Empieza a desnudarse, 2 sombras se materializan a su lado, una azul, que parece ondularse con una lentitud prodigiosa se deja caer sobre el bidé, y una roja, que vibra violentamente se queda de pie a su lado. Abre la boca lo suficiente como para que los nervios de las comisuras le recuerden el dolor, y las sombras se introducen dentro, como una bocanada de humo. Se baja los calzoncillos y entra en la ducha.
Al salir, mientras las gotas hacen carreras por su cuerpo, vuelve a mirarse al espejo, los estigmas parecen más furiosos que antes. Se lava la cara con un extraño jabón y se la seca realizando pequeñas presiones.
Enciende el ordenador, va a la cocina, y comienza a preparar el triste desayuno, solemnemente, el cual se compone por cosas tan apetecibles como té sólo (sin edulcorantes), galletas sin azúcar ni sal, fruta, un yogur Bio natural (sin azúcar) y entre 20 y 30 unidades de las ‘legendarias’ bayas de Goji. Se sienta en el sofá frente al ordenador, y comienza a comer en silencio, ‘hay que sacrificarse y tener disciplina para tener resultados’ piensa con una ligera mueca de asco.
Su cerebro empieza a procesar cientos de pensamientos mientras navega por Internet, y las sombras engullidas anteriormente comienzan a agitarse en su estómago, gritando cosas como ‘si realmente sirviera de algo…’, ‘¡Tanta disciplina y tanto renunciar a lo que te gusta, para nada!’,’Está claro que más vale ser afortunado, que esforzarse’. Entre ambas voces le parece escuchar una tercera, más aguda, y con un volumen mucho mejor. Esforzándose por centrar su atención en ella, pone una canción y dejando a un lado el continuo rumor que le envuelve, consigue diferenciar algunas palabras sueltas, ‘continúa…’,’resiste…’,’voluntad…’. Las otras voces enmudecen, saben que han perdido, al menos por ahora.
Mañana será otro día.

Keep on Rocking

R.Elmaldito Dijo, el 22-04-10

Cronicas Malditas


Se acercó a esa cavidad la cual la gente se empeña en llenar hasta los topes, como una auto demostración de su poder adquisitivo, o de tener un status aceptable en la escala social, tratando de tapar los agujeros emocionales. La abrió con precaución, la cara se le tiñó de color amarillento, entrecerró los ojos y cogió un vial con un extraño líquido rojo. Arrastró los pies hasta llegar a un objeto de formas cúbicas y se dejó caer sobre su blanda superficie. Miró pensativo al techo levemente iluminado por la luz que salía de una extraña plancha que se sujetaba verticalmente, cogió 2 objetos metálicos, y empezó a agitarlos vaciando la furia interior que le rebosaba. Paró. Miró la plancha, en ella se dibujaban imágenes que narraban las aventuras de unos mutados animales verdes, que le evocaban recuerdos y sentimientos antiguos, de épocas que ahora parecen mejores. Bebió un poco más del vial, y volvió a agitar los objetos metálicos con rabia, a pesar de que su cuerpo se quejaba de dolor a gritos. Se dejó caer de espaldas, y suspiró. Morfeo le guiñó un ojo, y él le gruñó, murmurando entre dientes con su voz gutural ‘Aún no’.

R.Elmaldito Dijo, el 28-03-10

Mañana quizás sea otro día...


En la sombría noche, una escuálida figura se movía con celeridad en la penumbra, olisqueando el aire, casi saboreándolo. Su estómago emitía sonidos guturales, que rompían el silencio de la noche, y sus costillas, que marcaban cruelmente su torso, bailaban al ritmo de su respiración. Caminaba animado, sin rumbo fijo, pero su pelaje parecía enfermizo y sin brillo. Pasaron las horas y el sol comenzó a desgarrar el territorio de la luna.La entrada de la pequeña cueva donde vivía sólo, aunque cohabitaba con los de su manada, pareció devorarle, mientras se arrastraba a su interior. Se dejó caer sobre el frío suelo y se acurrucó en posición fetal. Tenía todo el cuerpo magullado, la sangre brotaba con desidia de diversas heridas, tiñendo su pelaje, y múltiples cicatrices adornaban su piel. Permaneció tumbado, inmóvil, en silencio, respirando con dificultad y con la mirada perdida en las paredes rocosas cubiertas de líquenes. Minutos después comenzó a removerse sobre si mismo, enfurecido, gruñendo, y aulló con todas sus fuerzas, más no se escuchó ningún sonido en la cueva. Dio unas cuantas vueltas sobre sí mismo, volvió a tumbarse, palmeó el suelo con su cola y empezó a lamerse las heridas, silenciosamente, con la técnica casi ritual que la experiencia le proporcionaba. Morfeo comenzó a cubrirlo con su manto tímidamente, con una lentitud que parecía acariciarlo, y el insoportable dolor se fue atenuando progresivamente. La conciencia se apagó y el mundo se desvaneció entre el etéreo humo del subconsciente.

R.Elmaldito Dijo, el 26-03-10

Puto Karma


Iba a paso rápido por la calle, de camino a la peluquería, cuando vi a 3 niños mirando con cara de pena hacia un callejón entre 2 casas, de aproximadamente 1 metro y medio de ancho, cerrado por un muro de 2 metros y algo de alto. Saltaban intentando agarrarse a algo para subir el muro, pero sin conseguirlo.
Una señora se acercó a ellos sonriendo:
-¿Se os caído algo? –preguntó-.
-Sí, una pelota. –respondieron 2 de ellos al unísono-
-Ah… -respondió la señora, casi con indiferencia, y se alejó caminando, hasta entrar a un bar-.
Pasé de largo andando muy rápido, pero al ver la escena, y procesarla, un mecanismo se activó en alguna parte de mi subconsciente. Pare de andar, di 2 pasos hacia atrás lentamente, me di la vuelta y me acerqué a los niños, mirándoles a la cara. No me sonaban lo más mínimo, quizás no eran del pueblo, o simplemente pertenecían a una de esas ‘nuevas generaciones’, que uno no reconoce, y que le hacen sentir extrañamente ‘antiguo’.
-¿Se os caído un balón? –pregunte con gesto serio-
-Mmm…no…una pelota… de tenis – respondió uno de ellos, dudoso y con la extrañeza que se muestra ante un desconocido-.
-Ok… -respondí.-
Me acerqué a la pared, y en alguna parte de mi subconsciente se desbloquearon recuerdos caducados hace tiempo, de las veces en que entré en ese callejón, cuando era un niño de su edad, o poco mayor. Miré los puntos donde en aquella época me agarraba para subir, con un zoom dramático, propio de las grandes producciones cinematográficas. Y con una agilidad casi felina, aunque ligeramente oxidada por la falta de práctica me encaramé a lo alto del muro. A mis espaldas pude escuchar sin girarme, unos leves sonidos de asombro y admiración, y me dejé caer dentro. Busqué con la mirada entre la inmundicia acumulada a lo largo de muchísimos años, todo tipo de envases descoloridos por la humedad casi permanente, y algún rayo de sol que de forma muy esporádica se colaba con timidez entre las casas. Encontré la pelota de tenis, extrañamente limpia, la cogí, y asomándola por encima del muro, la deje caer con cuidado. Se escucharon expresiones de alegría.
La salida era mucho más sencilla, ya que en el lateral del callejón, a media altura del muro que lo cerraba había otra elevación, con una pendiente de unos 45º, que dejaba entrever su composición a base de cantos rodados. Puse un pie sobre una de ellas, estire el brazo derecho hacia la parte superior del muro y me impulsé. Pero la humedad antes citada, además de permanente, era abundante, lo que convertía a la piedra era una superficie perfecta para deslizarse. Resbalé ligeramente, pero por mi naturaleza precavida no había elevado ambas piernas, hasta no estar seguro, con lo cual simplemente mi antebrazo acarició el muro. La segunda vez, añadiendo más precaución, me subí al muro con facilidad, al otro lado esperaban los niños con caras sonrientes:
-¡Muchas Gracias! – dijeron a distintos tiempos, en un canon que hacia gala de su más que visible alegría-.
Bajé de un salto del muro, emitiendo un ‘de nada’ en el aire, y sin detenerme seguí mi paso raudo hacia mi destino.

Un minuto después al sentarme en el sofá de cuero sintético de la peluquería, cuando los latidos acelerados de mi corazón volvieron a su frecuencia habitual, noté un pequeño escozor en el antebrazo a la altura de la muñeca. Al mirar me di cuenta que la sudadera que llevaba (una de mis favoritas) tenia un agujero considerable en el punto de donde venían las molestias, y al remangarme, unos rasponazos notables, adornados con gotas de sangre se hicieron visibles. Acerqué la muñeca a la altura de la boca, mirando hacia otro lado disimuladamente, saqué la punta de la lengua, que captó el sabor férreo, y susurre entre dientes ‘Puto Karma…’

R.Elmaldito Dijo, el 24-03-10

Criatura en la noche (Parte2)


LEE LA PRIMERA PARTE

Un golpe sordo toma un segundo de protagonismo en la noche.

Más silencio.

La criatura se quedó tumbada inmóvil sobre el frío y húmedo suelo del callejón, junto a la basura, con un silencio sólo roto por el continuo y tímido goteo de una cañería, y el rumor del río que se escuchaba apagado.

Pasaron las horas, y sol comenzó a escalar por el horizonte, sonriente, imparable. Un rato después comenzó a penetrar tímidamente en el callejón, de la mano del estertor de la pequeña farola. Fue adquiriendo fuerza, y decidió acariciar con sus rayos un trozo de cristal de una botella rota, que había en el montón de basura. La improvisada lente concentró sus rayos sobre la pálida criatura, que se seguía inmóvil, y una pequeña llama surgió. La criatura abrió los ojos repentinamente de par en par, a la vez que la llama explotaba y le cubría de fuego. Se irguió orgulloso, sin apoyarse sobre sus manos siquiera, miró al cielo y gruñó con una potente voz, se miró en el centro de su torso, justo a tiempo para ver como el fuego hacía que la sangre que allí lo cubría se convirtiese en una bruma roja, que se elevó desapareciendo sobre su cabeza.


"Finicio"


R.Elmaldito Dijo, el 01-11-08

Criatura en la noche (Parte1)


La criatura se deslizaba por los callejones ágilmente, imparable, sin detenerse ni un instante. Tras varios minutos correteando se detuvo repentinamente. En una de las paredes, adornadas por las marcas de humedad, podía observarse un pequeño cartel, parcialmente despegado, y casi descolorido. Se trataba de una antigua propaganda medio-ambiental, cuyo eslogan rezaba “Mientras tu te paras a pensar, la tierra sigue girando”. Parpadeó, cogió aire ruidosamente y retomó su carrera.

Llegó a un callejón sin salida, que parecía hacer las veces de basurero, ya que en él se podían observar varios montículos de cosas viejas e inservibles, que habían sido abandonadas hace tiempo. Se detuvo bruscamente y miró a su alrededor frenéticamente. Se acercó a algo que brillaba ligeramente bajo la atenta mirada de una pequeña farola cubierta de suciedad, cogió el cilíndrico objeto con sus delicadas manos y lo elevó sobre su cabeza, después lo bajo a la altura de su boca, y lo inclinó ligeramente, a la vez que una extraña sustancia se precipitaba por su garganta. Aplastó el objeto con fuerza y lo tiró contra la pared, que se quejó con un pequeño ruido metálico. La criatura agitó su cabeza ligeramente y pego varios saltitos balanceándose de un pie a otro, después, durante unos pocos segundos, volvió a escudriñar los alrededores. Por fin pareció encontrar lo que buscaba, dio unos pocos pasos hacia atrás, cogiendo carrerilla, y corrió directo hacia una de las paredes laterales, para justo en el último momento saltar contra ella, y rebotar a la del lado contrario. Así fue ascendiendo, rebotando de un lado a otro, como una bola de pinball. Cuando alcanzó la parte superior del edificio se aferró con fuerza al borde y se encaramó como pudo al tejado.

Un sonido continuo que hacía rato que se escuchaba se agudizó repentinamente, y una fría brisa le asaltó, miro a su alrededor, absorto, y tembló ligeramente mientras se frotaba los brazos con las manos. Caminó lentamente hasta el borde posterior del tejado y miró hacia abajo. Un caudaloso río golpeaba las rocas contiguas a los edificios, en algunas zonas casi con dulzura, y en otras con extrema violencia, un extraño sonido pareció ir aumentando en volumen, justo cuando el observador se asomaba. El sonido parecía un torrente de quejidos lastimosos, e incluso de sollozos, pero al entremezclarse entre sí, y ser tan continuo, apenas podían diferenciarse las palabras.
La criatura continuó observando el río, casi hipnotizado, y bufó con fuerza, a la vez que comenzaba a frotarse las manos, las cuales parecían estar cambiando de forma, y cuyos dedos comenzaban a tomar una forma más alargada y puntiaguda. En pocos segundos las manos se habían tornado garras, y al frotarlas emitían un desagradable chirrido. Repentinamente se detuvo, acercó las garras al centro de su abdomen, y las clavó con fuerza. Tosió ruidosamente, y el sonido se vio acompañado de un torrente de sangre que se abría paso hacia fuera, manchando sus garras y derramándose sobre el río. En vez de detenerse, clavó aún más sus garras, y tiró de ellas hacia los laterales, abriendo un gran agujero en el centro de su torso, y casi instantáneamente, sus entrañas se precipitaron en llamas hacia las agua. Se estremeció y pareció atragantarse, a la vez que un montón de sangre brotaba de su boca, tosió un poco y se dejó caer hacia atrás, sobre la rojiza cama de escamas que cubría el tejado. Se quedó ahí inmóvil, jadeante, durante varios minutos.

Al fin se movió ligeramente, y palpó el agujero con sus manos, que habían vuelto a su forma original, a la vez que miraba de reojo. Juntó la piel intentando tapar el agujero, y comenzó a arrastrarse hacia el borde del tejado por donde había subido, pero una de las tejas, envejecida por el paso del tiempo, se quebró con su peso, y la criatura perdió el equilibrio, cayendo hacia el callejón.

Silencio... (continuará)

R.Elmaldito Dijo, el 31-10-08