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jueves, 25 de noviembre de 2010

Cruce de planetas


Suele acontecer, que cuando me dejo llevar por la espiritualidad etílica, en lugar de dominarme la agresividad, o verme cegado por el fulgor hormonal, mi cerebro comienza a latir en slow-motion. En un compás rítmico y pausado. Y con ese tempo, a uno le da tiempo a pensar realmente, a observar en pulcro silencio (evadiendo la verborrea congénita), A VER.
Y entre la multitud, se pueden vislumbrar auténticas obras de arte de la ordenación celular. No hablo de las estatuas vivientes auto-esculpidas (o natas en el caso de las más afortunadas). Las cuales a golpe de inflado ego y maquillaje denso buscan ser la máxima representación de los estándares del día. Hablo de las bellezas más puras y sinceras, esas que con un intercambio de miradas te hacen bajar la vista avergonzado, por el atrevimiento de haber osado cruzarte en sus órbitas sociales.
El mero hecho de percibirlas con claridad te sumerge en un torbellino de emociones, que te hace ansiar acariciarles lentamente, besar cada átomo de su estructura y morderles con dulzura, a conciencia, tomándote todo el tiempo que el universo esté dispuesto a prestarte. No por un primitivo interés meramente sexual, recordatorio de nuestra misión final reproductiva. Sino como una reafirmación de la realidad, una oda a lo equilibradamente perfecto, un puñetazo en los riñones de la vileza del mundo.

¿Lo malo?

Que tan pronto como aparecen estos planetas, ya los ves desaparecer de tu sistema solar por el rabillo del ojo. No hay mucho que ofrecer que te haga querer quedarte a orbitar en el universo maldito.

domingo, 31 de octubre de 2010

Santuario


Todo ser humano tiene su santuario. Su lugar de reposo, su sitio seguro, su habitación del pánico, su fortaleza inescrutable. Algunos lo encuentran en otra persona, otros en sus mascotas, los hay que acuden a la religión, que se encierran en su habitación, o incluso que recurren a las drogas. Da igual que lluevan balas, sólo tienes que encerrarte en tu santuario y parece que la existencia se hiciera más llevadera.
¿Dije fortaleza inescrutable? Mmm…no. Precisamente este es su mayor fallo de diseño, que en ocasiones algo o alguien pueden colarse y destrozarte el mobiliario y la armonía de tu ‘feng shui’.
Supongo que lo más óptimo es crear tu santuario en tu interior, pero es demasiado complicado, con todas esas interferencias del cuerpo hacia la mente.

martes, 6 de julio de 2010

Reintegración


-Mmm, de acuerdo, celda 007.
-Lleva días sin dar problemas. Una vez se toma la medicación, se sienta en el medio de la habitación, y se queda mirando a la nada, sonriendo.
-Bien, bien... Pasemos a la siguiente, celda 008.
-El sujeto de esta, no ha experimentado mejorías aún, de hecho, parece que hubiera empeorado desde que comenzó su estancia aquí. Esta mañana, mostraba síntomas de privación del sueño, y estaba escribiendo lo siguiente en la pared de su celda:

Brilla el astro rey,
Bajo su mirada impasible, los hijos bastardos del falso dios tiñen sus blancas pieles. Acariciando su vacía vanidad, sosteniendo el orbe de sus efímeros valores. Provocándose placer, ajenos a los grandes problemas.
Al otro lado de la faz de Gaia, la única y verdadera madre, sus hermanos buscan sombra, por pura y elemental supervivencia. Los niños allí portan paradojas visuales, en forma de abultados vientres. Son escoltados de forma permanente por insectos, heraldos de la dama mayúscula.
Vástagos del egoísmo, lloráis por causas vanas, mientras la dadora de vida se lamenta en silencio, por la ponzoña que hacemos fluir en sus venas.

-Entonces, habrá que poner más esfuerzo en ayudarle a ‘reintegrarse’.