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jueves, 25 de noviembre de 2010

Cruce de planetas


Suele acontecer, que cuando me dejo llevar por la espiritualidad etílica, en lugar de dominarme la agresividad, o verme cegado por el fulgor hormonal, mi cerebro comienza a latir en slow-motion. En un compás rítmico y pausado. Y con ese tempo, a uno le da tiempo a pensar realmente, a observar en pulcro silencio (evadiendo la verborrea congénita), A VER.
Y entre la multitud, se pueden vislumbrar auténticas obras de arte de la ordenación celular. No hablo de las estatuas vivientes auto-esculpidas (o natas en el caso de las más afortunadas). Las cuales a golpe de inflado ego y maquillaje denso buscan ser la máxima representación de los estándares del día. Hablo de las bellezas más puras y sinceras, esas que con un intercambio de miradas te hacen bajar la vista avergonzado, por el atrevimiento de haber osado cruzarte en sus órbitas sociales.
El mero hecho de percibirlas con claridad te sumerge en un torbellino de emociones, que te hace ansiar acariciarles lentamente, besar cada átomo de su estructura y morderles con dulzura, a conciencia, tomándote todo el tiempo que el universo esté dispuesto a prestarte. No por un primitivo interés meramente sexual, recordatorio de nuestra misión final reproductiva. Sino como una reafirmación de la realidad, una oda a lo equilibradamente perfecto, un puñetazo en los riñones de la vileza del mundo.

¿Lo malo?

Que tan pronto como aparecen estos planetas, ya los ves desaparecer de tu sistema solar por el rabillo del ojo. No hay mucho que ofrecer que te haga querer quedarte a orbitar en el universo maldito.

domingo, 27 de junio de 2010

El Capitalismo


No entiendo por que la gente critica tanto al Capitalismo, lo cierto es que es un sistema económico de lo más efectivo. Ya que una vez entras en él, ya sea de forma voluntaria, emigrando a un país que lo tenga, o bien involuntaria, naciendo en uno de estos países, es muy difícil que consigas salir. De hecho, cuanto más tiempo pasas en él, más te vas sumergiendo en los fangos de su moral, y poco a poco lo asimilas, de forma inconsciente, y se convierte en parte de ti.
Todo empieza cuando siendo un niño, descubres que necesitas eso que tus padres llaman ‘dinero’, para poder cubrir tus necesidades básicas, y que precisamente eso es lo que te diferencia a ti, de esos pobres niños, generalmente de pieles más oscuras, y que viven en países con nombres extraños, que aparecen por la tele, a la hora de comer, con sus vientres abultados, y las moscas acechándolos.
Poco después empiezas a estudiar, a formarte para ser un miembro válido de la sociedad, y ser hábil desempeñando funciones que te permitan obtener ese extraño objeto que necesitas para realizar trueques. Antes o después, dependiendo de diversos factores, llegará un día en que empieces a ‘trabajar’. Y probablemente, un día, de las primeras semanas, una pequeña escama de inocencia se desprenda de tu cuerpo. Comenzarás a darte cuenta, de que tus expectativas no se parecían prácticamente en nada a la realidad, y que todas esas ideas y sueños que tenías en mente, eran más inculcados que propios.
Entonces empezará el estrés, el desánimo, te bajará la autoestima por que no te sentirás valorado, ya que eso no es productivo. Hay que dar latigazos al trabajador, para optimizar la producción. Y para compensar esto, buscarás consuelo en el dinero que has conseguido ganar, reinvirtiéndolo en el sistema. Bien sea de forma inmediata en cómodas pequeñas inversiones, o bien acumulándolo durante años y años, para poder acceder a posesiones materiales, que te hagan ser más digno. Es curioso, teniendo en cuenta que el trabajo de por sí ya dignifica, uno casi llega a temer morir de sobredosis de dignidad.

Polvo al Polvo.
La serpiente se muerde la cola.
La rueda sigue girando.

Y si por casualidad se te ocurre la idea de saltar del carro, no te preocupes. Allí estará tu familia, tus amigos, y tu entorno, redireccionándote al redil, protegiéndote del lobo invisible. Pensando por ti, y viendo la realidad que tu eres incapaz de ver.

Gracias, menos mal que pensáis por mí y mi diminuto cerebro subdesarrollado.

jueves, 24 de junio de 2010

Las Muestras de Afecto* en la sociedad actual


En los últimos tiempos las muestras de afecto en la sociedad han ido cambiando progresivamente. Si bien hace un par de décadas las muestras de afecto no eran comunes en público, hoy en día, y sobre todo en el ámbito de Internet, se han convertido en una especie de Exhibición con toques teatrales. Las palabras han pasado de tener un valor grandísimo, a carecer totalmente de valor, convirtiéndose en algo meramente ornamental y sin sentido real. Si bien en la vida real, existe cierta fiabilidad en las palabras, por el lenguaje corporal empleado al comunicarlas (aunque siempre hay buenos actores y actrices), en Internet existe vía libre para dar rienda suelta a interpretaciones y discursos dignos de un oscar o Nobel de literatura.
Basta con echar un vistazo a vuestros contactos del Messenger para ver decenas de casos que se identifican con mi descripción. Debí perderme las clases de “Aprenda a querer en la sociedad actual en sencillos pasos” pero siempre había pensado que el afecto es algo personal e íntimo entre 2 personas. En cambio es de lo más común leer en los Nicks cosas como “Te quiero X”, “X Te quiero mucho” o “X Te querré por siempre”, o incluso ponerse la foto de la persona “X”. Esto lleva a pensar que la persona en cuestión tiene la necesidad de exhibir ante los demás el hecho de querer a alguien, más que dirigirse realmente hacia la persona a la que presuntamente quiere. Ya que si realmente quieres demostrarle algo de forma sincera y real, puedes hacerlo de una forma más especial e íntima, no con un teatro cutre y casposo. O quizás realmente sea una forma de recordárselo a sí mismos, casi para intentar auto-convencerse de ello, una gran muestra de lo verdadero de su amor.
Podéis llamarme raro, pero para mi el afecto no se mide por cuan maravillosa crees que es la otra persona, ya que en ese caso no tendría mérito apreciarla, ni por cuanto teatro puedas hacer y palabras vacías decir, sino por cuánto estás dispuesto a sacrificar por ella y por su bienestar. Yo soy de los que se sacrifican, y generalmente sin que la otra persona siquiera lo sepa, porque no soy de los que quieren quedar bien.

…Supongo que debí haber ido a las clases =P


*Con afecto se hace referencia no sólo al amor romántico, si no también al amor afectivo o fraternal.

R.Elmaldito Dijo, el 08-07-08

A mi Manera


Sucede que, con el devenir del tiempo, los hechos que van concurriendo en nuestras vidas, nos hacen darnos cuenta, de que muchas de nuestras teorías personales, acaban siendo correctas. A pesar de la satisfacción que esto pueda representar para nuestro ego, a aquellas personas cuyos puntos de vista son considerados un tanto pesimistas, en ocasiones nos gusta pensar que quizás estemos equivocados. Pero lo cierto es, que a medida que acumulas vivencias, ves cada vez con más frecuencia, como en esta sociedad, para muchas personas, lo importante no es lo que seas, sino lo que parezcas.

Por desgracia, yo no soy de esa clase de personas que entran en los juegos de otras. Yo siempre he tenido mis propios juegos, con mis propias reglas, y estos generalmente carecen de disfraces o atrezzo.

Supongo que pase lo que pase, haré las cosas bien o mal, pero siempre A MI MANERA.

R.Elmaldito Dijo, el 17-06-08